Entrevista Mateo Miyar

  • Qué espera de ti un cliente cuando decide contactar a Mateo Miyar para su proyecto?

     

    Miyarq es un equipo de urbanismo, arquitectura y diseño que produce trabajo altamente original. Nuestros diseños no solo son arquitecturalmente innovadores y visualmente excitantes, sino también edificios altamente funcionales inspirados por la naturaleza y la importación de ideas y tecnologías.

     

    Creemos que los mejores proyectos surgen de la síntesis de todos los elementos que los conforman por separado. La estructura que los sostiene, las instalaciones que permiten su funcionamiento, la integración ecológica con su entorno, la calidad de la luz natural en su interior, la relación que establecen con el medio urbano y su capacidad de elevar el espíritu.

     

    El lograr la excelencia en el diseño sea cual sea el presupuesto se ve equiparado a nuestro énfasis en desarrollar una relación de trabajo inmediata entre el cliente, el arquitecto y las consultorías. Miyarq siempre adopta un rol proactivo al liderar el equipo de diseño asegurando que todas las actividades y costes sean supervisados a lo largo del proceso constructivo y permitiendo que los objetivos, plazos y presupuestos estén siempre bajo control. La gestión de los proyectos tiene la misma importancia que el proceso creativo y es esta dedicación la que permite a Miyarq responder a los retos del hoy y el mañana con la misma confianza con la que hemos afrontado los de los últimos 25 años. 

     

    Siguiendo esta filosofía, Miyarq ofrece a sus clientes la gestión integral de todo el proceso urbanístico, de diseño y de construcción. Nuestra experiencia en la redacción de proyectos, planeamiento de desarrollo, gestión y ejecución de edificios de diversos usos y escalas nos hace plenamente conscientes de los beneficios estratégicos y económicos que se derivan para el cliente de un servicio profesional que integre tramitación urbanística, arquitectura y project management. Este trato se personaliza de acuerdo con las necesidades de cada cliente para ofrecerle el mayor rendimiento y valor añadido en todas y cada una de las fases del proceso.

     

    ¿Y al revés?... un cliente te contacta, ¿qué desearías encontrar en tu interlocutor?

     

    La arquitectura es un proceso misterioso que surge de la colaboración íntima entre el cliente, el arquitecto y un equipo dotado de un amplio abanico de habilidades. 

     

    Este misterio sólo puede ser resuelto desde la base de un trabajo conjunto que explore las opciones más adecuadas en profundidad para hallar las soluciones óptimas y en el que es imprescindible la confianza del cliente, su participación y su complicidad para poder asimilar plenamente sus aspiraciones.

     

    Los arquitectos solemos cometer el error de olvidar que nuestros clientes no manejan nuestro lenguaje… plantas, alzados, secciones, pueden ser difíciles de asimilar. En Miyarq facilitamos el diálogo combinando maquetas, muestras, imágenes renderizadas en 3D y videos infográficos que permiten la interacción virtual con el espacio en tiempo real.

     

    La paradoja es que a pesar de todos los medios que ponemos a disposición del cliente para facilitar su visión del proyecto, casi siempre lo más importante es imperceptible.

     

    Es nuestra tarea gestionar esta interacción interpretando los deseos del cliente para crear un proyecto que mantenga la esencia y la armonía necesaria para que la magia que distingue a la arquitectura de la construcción este presente, aportando de forma casi intangible serenidad, equilibrio y belleza a la edificación. 

     

    La intuición sensible necesaria para lograrlo es la que distingue al buen arquitecto y el ser capaz de otorgarle la confianza para que trabaje con libertad es el acto de fe que define al buen cliente.

     

    En el futuro parece que la arquitectura se abordará dentro de un marco en el que el medio ambiente y la energía jugarán un papel esencial, algo que ya abordas en tus proyectos… ¿en qué momento nos encontramos ahora al respecto?

     

    Miyarq siempre se ha guiado por la creencia en que la calidad de nuestro entorno ejerce una influencia directa sobre la calidad de nuestras vidas ya sea en el trabajo, el hogar o en el espacio público. La arquitectura nace de las necesidades de la gente tanto materiales como espirituales y de la preocupación por responder al contexto físico, la cultura y el clima del lugar.

     

    El empleo inteligente de los recursos es el principio que define el concepto de sostenibilidad. El lograr “más con menos” es el reto de nuestro tiempo. La arquitectura de hoy ha de responder a criterios medioambientales avanzados, y hacer uso de principios y sistemas que reduzcan su impacto tanto en la fase de construcción como durante su vida operativa sin que por ello se vea penalizado su coste capital o de mantenimiento.

     

    Los modelos arquitectónicos que se apoyan en la calidad medioambiental ofrecen nuevas perspectivas que encierran un gran potencial de innovación y aportan un impulso dinámico. Un entorno edificado de calidad, con una calificación energética apropiada es una aspiración que ya hoy debería ser realidad. El enfoque ecológico ha de ser visto como una baza esencial de cara al futuro - “La sostenibilidad trata de supervivencia no de moda” Richard Buckminster Fuller

     

    Opino que una filosofía de diseño que equilibre los componentes económicos, sociales, medioambientales y culturales, que integre espacios de ocio, interacción y comunicación para ofrecer valor añadido, es una filosofía no sólo sostenible, sino altamente competitiva y hoy en día imprescindible.

     

    ¿Hay algo en particular del futuro que te preocupe o te mantenga a la expectativa de cara al futuro de la propia arquitectura?

     

    Es una gran pregunta… Derivo mucho optimismo del avance científico. Creo que la aparición de nuevos materiales y tecnologías generará un cambio del paradigma en la arquitectura que a día de hoy, salvando las distancias, sigue condicionada por una dinámica de construcción artesana medieval.

     

    El uso generalizado de la prefabricación y la construcción modular para crear vivienda de gran calidad y bajo coste es una aspiración del movimiento moderno que casi un siglo después no hemos sido capaces de materializar. La calidad y sofisticación industrial y tecnológica presente en muchos productos de consumo de uso cotidiano… automóviles, smartphones, etc.., contrasta con la artesanía que impera en el proceso constructivo y me sorprende que la sociedad no demande una calidad similar en sus viviendas. Haciendo uso de economías de escala apropiadas no debería ser una quimera el que la era industrial llegase a la construcción.

     

    Una segunda revolución la protagonizarán los materiales inteligentes que inevitablemente evolucionarán hacia lo orgánico siendo capaces de adaptarse al medio, al clima y a las necesidades del usuario de forma dinámica. La construcción será ciencia y la arquitectura se verá liberada de la línea recta. Las paredes cobrarán vida propia y alterarán su geometría y morfología en respuesta a algoritmos de uso y control que hoy resultan difíciles de imaginar.

     

    Por último, cabe la posibilidad de que el espacio virtual se integre con el real y que la arquitectura nazca de esta interacción. Hoy en día hemos empezado a explorar el primer paso de esta fusión mediante las google glasses, una tecnología exógena al cuerpo pero los avances en el campo médico hacen inevitable la aparición de matrices de implantación retinal y eventualmente de conexiones directas al nervio óptico que permitirán aumentar nuestra percepción visual y espacial y previsiblemente modificaran de forma radical la práctica de la arquitectura.

     

    ¿Con algún proyecto te sentiste ante un reto especial? ¿por qué motivo?

     

    Todos los proyectos representan un reto…conseguir que lo complejo parezca simple. A mayor complicación y sofisticación mayor es el reto de poder conseguirlo.

     

    Hemos trabajado en proyectos bioclimáticos muy singulares que han demandado soluciones muy creativas para hacer desaparecer la tecnología que habilitaba el óptimo funcionamiento de la edificación.

     

    Las herramientas informáticas de las que disponemos hoy en día permiten resolver geometrías con doble curvatura y cerramientos de una gran complejidad, por ejemplo, pero es la integración al proyecto de las ideas que surgen y se seleccionan en la fase de diseño a través de un proceso de depuración técnico y económico que implica la participación de diversas consultorías e industriales lo que permite ejecutar edificios que realicen todo su potencial. 

     

    El lograrlo demanda un nivel de esfuerzo muy importante por parte de todos los actores y en particular de los industriales que han de salirse del territorio que manejan habitualmente y sustituir el “no se puede hacer porque no lo he hecho nunca” por un proceso de I+D que permite alcanzar la solución óptima dentro de los límites establecidos por el presupuesto y las circunstancias de cada obra. 

    Al final el lograr que cada proyecto sea lo mejor posible y no renunciar a ello, aunque las dificultades se acumulen, es el reto al que nos enfrentamos cada día.

     

    ¿Tienes influencias fuera del entorno de la arquitectura que inspiren tus diseños?

     

    Las influencias que tengo dentro de la arquitectura están presentes y son bastante eclécticas. Quizá hay denominadores comunes que condicionan mi atracción: La falta de un estilo y la presencia de una fuerte personalidad en cada obra, la respuesta singular a cada proyecto que surge de una idea muy potente y de una filosofía propia de la arquitectura y la serenidad que aporta la atención al detalle y la depuración de lo superfluo.

     

    Fuera de la arquitectura el arte ejerce una profunda fascinación en mí y también la estética de otras culturas que se absorbe viajando y que deja recuerdos e imágenes indelebles. 

     

    La investigación de nuevos materiales, el diseño industrial, la iluminación y la creatividad y diversidad visual que aportan la moda son otras influencias que captan mi atención constantemente.

     

    Me fascina como la belleza puede surgir de lo mundano y cómo podemos diseñar objetos cotidianos que resultan incluso vulgares existiendo referencias que resultan sublimes. El que los iconos del arte y el diseño se copien para democratizarlos y que todos los podamos disfrutar ya no solo virtual sino también físicamente me parece una de las grandes ventajas de nuestra sociedad actual. No me puedo resistir a un libro que me los acerque.

     

    Imagina que comienzas ahora en la facultad. ¿Qué consejo no te dieron y te gustaría haber recibido?

     

    En ese aspecto no me puedo quejar. Además de contar con la perspectiva de conocer la profesión gracias a mi padre una vez que manifesté mi interés por la arquitectura trabajé en su estudio un par de veranos antes de ingresar en la universidad lo que me dio una idea bastante aproximada de cuál es la realidad de la práctica profesional. Este es el primer consejo que le daría a alguien que quiera convertirse en arquitecto.

     

    El segundo es que la formación va más allá de la universidad y se prolonga toda la vida. En más de una ocasión he escuchado el dicho “uno empieza a ser arquitecto a partir de los 50” y probablemente tenga algo de cierto. Creo que vivir en otros países y culturas y trabajar en estudios de prestigio internacional son pasos que uno se ha de plantear ya que resultan muy enriquecedores. Cuando uno se inicia en la profesión hay que pensar que mientras se aprenda todos los días del trabajo no es necesario un cambio.

     

    Por último, les transmitiría la bienvenida a la arquitectura mi felicitación por haberla elegido y les daría el mismo consejo que yo recibí del decano de la Barlett en UCL que hizo gala de su fino humor británico y nos recordó a todos los estudiantes de primero que había dos formas de ser arquitecto “Tener la suerte de heredar una fortuna…y la otra”

     

     

10/12/2018
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